“Allí va todo el mundo”

Ayer leí el relato de un alpinista que subió hace unos años al Mont Blanc, acompañaba el texto de imágenes y detalles de cada tramo, desde Chamonix hasta la misma cumbre, con explicaciones detalladas de qué esperar y con qué tener cuidado. Estuve un buen rato viendo todas las imágenes que Google me mostró de diferentes ascensiones, pero no logré saciar mi curiosidad. Busqué después la web del refugio du Goûter, que es el último punto de descanso antes de culminar la ascensión. La página recoge las tarifas: la noche son 65 pavos para no federados, le petit-déjeuner casi 20, y le repas du soir el doble. Además, especifican las normas para emprender la ascensión: L’ascension du mont Blanc est un itinéraire de haute montagne réservé à des alpinistes expérimentés. Il est indispensable d’être préparé, entraîné et équipé. Cotilleé la web como si estuviera preparando mi propia expedición, sabiendo que no lo haré nunca. Si me imagino subiendo una cumbre de estas características, mi mente lo romantiza en exceso y evoca relatos como el de Henriette d’Angeville en 1838. Pero hoy no sería así. Los satélites ya nos permiten ver exactamente cómo es el terreno y existen cientos de imágenes del lugar al que vamos a ir. Según leí, la Dame Blanche se convierte cada verano en un peregrinaje, igual que ocurre con otros picos famosos, con cientos de ¿alpinistes expérimentés? que se suceden en una cola interminable hasta la cumbre; además, el cambio climático parece estar terminando con varias de las rutas posibles, y muchos de los tramos de la que es más habitual se encuentran comprometidos y los desprendimientos de rocas son cada vez más frecuentes. Una amiga me contaba hace unos días que siempre quiso subir el Cervino, y que, cuando se lo contó entusiasmada a un amigo suizo, éste le espetó: “¿El Matterhorn? ¡Pero si allí va todo el mundo!”. Y es que ahora va “todo el mundo” a todas partes. Así que poco nos quedará por explorar si nuestra ansia de exploración bebe de “conquistar tierras vírgenes” y lejanas, pues ya nos hemos encargado durante siglos de “desvirgar” todas las tierras posibles. Días antes de esta mini investigación, estuve buscando rutas para hacer en la sierra de Guadarrama, tierra cercana, pero casi enteramente desconocida para mí pese a su aparente asequibilidad. Me pregunto, ¿aspiro al Mont Blanc, o seré en cambio capaz de desprenderme del ansia de conquista, romantizar el camino por mi sierra local, hacer de lo cercano una gran expedición, afanarme por conocer su flora y fauna, y sacralizar el bocata con el fiambre sudado y el refresco al finalizar el día como si fuera el mejor repas du soir posible?

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

Create your website with WordPress.com
Get started
%d bloggers like this: